Enrique de Mora: “Algunas especies animales son precursoras del liderazgo femenino”

Enrique de Mora es conferenciante y experto en management. Actualmente dirige la consultora estratégica FUNNY-POP Consulting. Autor de “La empresa de la A a la Z, con H de Humor” y “Animaladas”. En su ponencia relaciona el comportamiento animal con el liderazgo. ¿De dónde surge esa relación?

A la gran mayoría de las personas nos fascina conocer la conducta de los animales, esos parientes cercanos. Desde los tiempos de los tiempos, los humanos hemos anhelado tener características de otros animales: la vista del águila, la velocidad del guepardo, el sigilo de la pantera o la fuerza del león. Los animales siempre nos han inspirado mucho. Eso me hizo plantearme si también podían inspirarnos en el terreno de las habilidades directivas, básicamente en las de índole social: liderazgo, comunicación, trabajo en equipo, gestión de conflictos, etc.

El liderazgo, en particular, es la habilidad de influir en las actividades de los otros para dirigirlos hacia la consecución de metas. En el mundo animal, por supuesto, se practica en la mayoría de especies. En los grupos de gorilas, por ejemplo, existe un líder claro: el famoso macho “espalda plateada”. El perfil del gorila líder es muy completo: guía, protege, enseña, desarrolla y cuida la supervivencia del grupo. Es el líder total. Pero también es el arquetipo del liderazgo “masculino” clásico: autoritario y orientado a la tarea.

En la inmensa mayoría de especies animales prevalece el liderazgo “masculino”, pero, y eso es especialmente interesante, en algunos casos se practica el liderazgo femenino. Me atrevo a decir que algunas especies animales son precursoras del liderazgo femenino. Es curioso pero el liderazgo femenino y el talante matriarcal se dan especialmente en los animales más grandes (elefantes, ballenas, cachalotes) y los más pequeños (hormigas, abejas). A la hora de ejercer el liderazgo, las hembras son más flexibles y adaptables que los machos.

EdM150

- ¿Qué posee la mujer del animal?

Los hombres normalmente nos sentimos incómodos con las emociones e intentamos minimizar las que están relacionadas con la vulnerabilidad, el miedo y el dolor. La mujer, en cambio, se siente cómoda en el terreno de las emociones: tiene mucha más capacidad para «leer» los indicadores emocionales (verbales y no verbales) de las personas de su entorno y busca conexiones emocionales más profundas con ellas. Esa ventaja femenina es mucho más auténtica y natural y, sin duda, está heredada de las hembras animales, que tienen ese mismo comportamiento.

Las mujeres conocen mejor sus emociones y cómo fluyen. Y eso se convierte en una ventaja a la hora de dirigir personas porque ellas mismas fluyen más y mejor en la relación con sus equipos. Es un liderazgo más pegado a la emoción, digámoslo así. Se sienten más cómodas en la inevitable emocionalidad de las relaciones humanas. Por ejemplo, ante la presión o retos, las mujeres muestran una reacción diferente a los hombres, son más expresivas emocionalmente, más empáticas y orientadas a un comportamiento social (compartir y participar).

Es decir, la mujer concede más importancia a los vínculos cercanos, con todos los beneficios que ello conlleva al gestionar personas. Diría que la mujer muestra más inteligencia emocional y social. El hombre, en cambio, tiende más a buscar su independencia y suele disfrutar más con la sensación de crecimiento profesional y de poder.

- ¿Cómo se puede despertar ese animal que llevamos todos dentro?

Siendo conscientes de los buenos modelos de comportamiento animal que existen. Si nos centramos en el liderazgo, las elefantas son un magnífico ejemplo de liderazgo femenino. Los elefantes viven en grupos y demuestran un comportamiento social complejo. Las hembras se agrupan en unidades familiares que generalmente solo incluyen hembras adultas muy unidas y sus crías. Los machos adultos suelen asociarse en grupos pequeños, que cambian constantemente de número y estructura o bien pasan temporadas en solitario, tan solo aproximándose a las unidades femeninas en época de celo. En los grupos de hembras, la mayor, la matriarca, es la líder.

¿Qué provoca que los animales —y las personas— sigan a un líder? Muy sencillo, el percatarse de que el jefe defiende los intereses de sus colaboradores, no solo los suyos. Pues bien, en las manadas de elefantas, la matriarca defiende al grupo frente a cazadores furtivos, enfrentándose a ellos, expandiendo las orejas y barritando. En definitiva, se arriesga por los suyos. ¡Se gana el sueldo de líder!.

-¿Qué destacaría de la mujer actual?

Obviamente, la mujer aporta mucho, ocupe el lugar que ocupe. Los equipos de trabajo en los que coexisten hombres y mujeres son mucho más ricos, sin lugar a dudas, que los clásicos equipos sólo compuestos por hombres (tampoco creo que sean buenos equipos exclusivamente femeninos).

Hay diferencias significativas entre el comportamiento masculino y femenino en un puesto directivo. Los hombres tendemos a ser más autoritarios y orientados a la tarea: solemos ser más agresivos, emprendedores, independientes, autosuficientes, dominantes, competitivos y racionales. Las mujeres, en cambio, tienden a ser más democráticas y orientadas a las personas y a las relaciones: suelen mostrar interés por los demás, saben escuchar, tienen más facilidad para ponerse en la piel del otro, son más cooperadoras, son generosas, flexibles en la toma de decisiones, sensibles, comprensivas y están más pendientes de los detalles de cualquier tema o proyecto.

En definitiva, las mujeres aportan a la empresa, entre otras cosas, más autenticidad, más inteligencia social y emocional y diría que más humanidad. Antiguamente, se asociaba masculinidad a  liderazgo exitoso y eso provocaba un comportamiento más bien masculino en las mujeres líderes. Ahora, se trata de lo contrario: los hombres líderes deben feminizarse.

- ¿Qué piensa acerca del evento Tiempo de Mujeres?

Un evento como Tiempo de Mujeres pone el foco en el papel de la mujer en la sociedad y en la empresa. En el mundo occidental, la percepción del papel de la mujer, en la sociedad y en la empresa es, afortunadamente, muy diferente al de hace algunas décadas. No obstante, todavía hay mucho terreno por recorrer. Países como España, Italia, Grecia o Portugal están a años luz de, por ejemplo, los países escandinavos. Y no digamos continentes como África u otros países en vías de desarrollo.

Se ha avanzado mucho, pero queda mucho camino. Me refiero a los estereotipos sexuales, a la discriminación por sexo, y, en las empresas, a la falta de igualdad salarial y al desgraciadamente famoso efecto del “techo de cristal”. Son cuestiones que siguen todavía demasiado vigentes hoy en día.

Es un espacio de reflexión, en el que interactúa gente que se supone que tiene cosas que contar con gente interesada en que le cuenten y le ayuden a reflexionar y a actuar. Es una oportunidad de aprender, para asistentes y también para ponentes, y de compartir. Además, está muy bien que un foro femenino no sea excluyente y tengan en él cabida algunas miradas masculinas sobre el mundo de la mujer.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>